jueves, 30 de abril de 2015

Analistas de Sistemas: Qué somos y donde nos movemos

"¿Alguíen duda de qué es un Contador, Arquitecto u Abogado?" No señor. Pero no es sencillo saber que es un A.S.S

<< El contexto se nos presenta de una forma rara. Salimos de la facultad con el objetivo de organizar, sistematizar, y nos encontramos con un mercado carente de conocimientos respecto a Qué somos? y es aquí donde nuestra profesión trasmuta de manera inimaginable. >>

Uno sale de la facultad convencido que las tareas de un Analista de Sistemas son las de organizar, optimizar, sistematizar circuitos administrativos, procesos repetitivos, en fin: Analizar Sistemas. Pero luego llega a la calle y descubre que es el responsable de cuanto menester acose a una organización, desde el faltante de hojas A4 hasta la carga del gas de los aires acondicionados.
Pero esto que suena extraño y gracioso es una virtud de cada uno de nosotros. Básicamente podríamos identificar dos etapas puntuales en la relación comercial de un Analista de Sistemas. La primera, y sin dudas la más difícil, es conseguir el cliente y su confianza. Ingresar a la organización. La segunda parece a simple vista más: Mantener toda esa responsabilidad.
Cuando logramos ingresar en la vida de una organización somos tan necesarios como vitales. Las puertas se nos abren por completo, haciendonos tan dueños como los propios dueños.
Esa minimización de roles que existe al principio (Un Analista de Sistemas es una persona que "mueve los dedos más rápido que otros", o es esa gente que conoce de "estos aparatos") transmuta por completo ante frases del estilo "el sabe de Sistemas, así que será así" y luego nos institucionalizamos tanto que nos llueven consultas sobre que tipo de fibrón comprar, donde instalar un fichero o si conviene un "bajo consumo" o un fluorescente normal.
Pero estas anécdotas del día a día no son más que parte de la esencia que hacen a nuestra tarea independiente. Cuando formamos parte de una organización, los roles parecen estar más o menos definidos.
Tenemos un contexto sobre el cual actuamos e intentaremos por todos los medios no movernos de él. Cuando ingresamos como asesor informático, como ente externo, las funciones son variadas. Pero no podremos negar la existencia de una confianza ciega. y acá está el punto principal de nuestro profesionalismo. Accedemos a información que es de acceso más que restringido. Aquel que nos dio la entrada encuentra en nosotros aquella mano que le falta para seguir remando su empresa hacía delante. Si a esto le sumamos que durante nuestra vida profesional fuimos pasando por diferentes ramas, por distintas unidades de negocio y por rubros totalmente distintos, nos encontramos con que alimentamos esta confianza depositada en nosotros simplemente con el conocimiento. Nos damos cuenta que manejamos muchos puntos y que podemos opinar de casi todo (a no ser que el tema no de para comentarios...) Pero de repente perdemos la noción de nuestro alcance, y paso a paso opinamos con una seguridad propia del mismo gerente general de la organización, y si éste trastabilla por un momento, tal vez nuestra propuesta sea la única.
Por último, cómo matiz de toda esta entrega, está que, después de tantos años, aún no está fijada en la mente de las personas cuál es la verdadera razón de ser de un Analista de Sistemas. Aún siguen asociándonos directamente con la computación , entonces la primer entrevista los prepara para recibir a una persona que utilizará palabras raras como hardware, software, sistemas, mouse!! Y se encuentran con algo a lo que no estaban preparados.
Pero sin dudas he insisto con esto, todos estos aspectos hacen que nuestra profesión sea amplia y muy interesante. Nadie puede negar hasta estos momentos, que separarnos de ciertos fantasmas, aún es dificíl. "¿Alguíen duda de qué es un Contador, Arquitecto u Abogado?" No señor. Pero no es sencillo saber que es un A.S.S. Sin embargo, y gracias a nosotros mismos, entramos, nos hacemos un lugar, y con el paso del tiempo aún no logran entender que es lo que hacemos, pero tienen plena seguridad que existimos y somo útiles para ellos. Esto, estimados colegas, es lo que no podemos dejar morir de ningún modo. Lamentablemente, o gracias a Dios, nuestra profesión aún no está institucionalizada, pero la gente, día a día, confía más en nosotros. No dejemos que esto se destruya.

                                                                                                                - A.S.S. Javier Besso